Esquineros conejo


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Los me’phaa se asentaron en el actual estado de Guerrero antes de la época teotihuacana en dos áreas geográficas: la Costa Chica y La Montaña. Estaban divididos en dos grupos: los del norte, asentados en Tlapa, y los del sur, asentados en Yopitzingo, conocidos como yopes. La privilegiada ubicación geográfica del cacicazgo de BuátháWayíí le permitió crecer y extender sus dominios hacia el norte, siguiendo la orilla del cerro de la Reata, hasta introducirse en forma de cuña en el territorio mixteco.

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Miwíín no pudo crecer, debido a que su terreno era muy pobre y a que geográficamente se colocó fuera de la ruta comercial. Yopitzingo era la otra vasta región ocupada por los me’phaa, situada en los actuales municipios de San Marcos y Tecoanapa, que en conjunto tenía 2 000 km2 de superficie. Al igual que los me’phaa de la provincia de Tlapa, los yopes parecen ser los más antiguos residentes de la comarca costera. Sin embargo, en 1486 Tlapa cayó definitivamente, y fue quemada y bautizada por los aztecas como Tlachinolan (“lugar ardiendo”). Siguieron representando el mayor problema en las tierras del sur hasta la llegada de los españoles, lo que originó la admiración de los mexicas hacia ellos, de tal manera que adoptaron como propio al dios me’phaaXipe-totec. El mismo año en que Tlapa fue sometida por los aztecas, un grupo de migrantes salió de este poblado, pasando por Malinaltepec, y llegó finalmente a fundar el pueblo de Azoyú.

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Los nuevos conquistadores aprovecharon la estructura forjada por los aztecas e implantaron el sistema de encomienda. Los agustinos permanecieron más de 250 años en la provincia de Tlapa, donde enseñaron a los indígenas a cultivar algodón y añil, e introdujeron la industria del rebozo. Posteriormente surgieron rebeliones, pues siguieron sufriendo despojos y maltratos por parte de los hacendados, de tal suerte que se agudizaron los enfrentamientos en 1842. Al año siguiente, como sólo se dio el indulto pero no se resolvió el litigio por las tierras, los campesinos se volvieron a levantar. Ante esta situación, que propició el movimiento popular en la región de La Montaña de Guerrero, en 1843 se creó una comisión nombrada por el general Álvarez para concertar el tratado de paz, conocido como “Convenio de Chilpancingo”, con representantes de los pueblos de Chilapa y Tlapa. El 9 de octubre de 1844 cerca de 4 000 me’phaa sitiaron Chilapa, debido al viejo problema de tierras y al cobro de la contribución personal; con el asesinato de su dirigente, el movimiento se dispersó. Actualmente, la mayoría de las comunidades se han organizado en la Unión de Ejidos, entre los que sobresale La Luz de la Montaña.

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